
Fracasar bien
Cómo cerrar algo que no funcionó de una manera que no destruya lo que todavía tiene valor
Índice de capítulos
Resumen
Hay una cantidad enorme de contenido sobre cómo emprender y cómo crecer un negocio. Hay mucho menos sobre cómo cerrar algo que no funcionó de manera que lo que queda de ese proceso — la reputación, las relaciones, el capital emocional para intentar de nuevo — se preserve de la mejor manera posible. El cierre prematuro y caótico y el cierre tardío son las dos tendencias más comunes, y ambas son costosas. El cierre bien gestionado, aunque es más difícil, puede preservar exactamente lo que hace posible el siguiente intento: la credibilidad, las relaciones, el equipo que puede querer trabajar contigo de nuevo.
Reid Hoffman tiene una observación que contradice directamente la idea de que el fracaso destruye las oportunidades futuras: los fundadores que fallaron, gestionaron el fracaso con honestidad y aprendieron de él, son frecuentemente preferidos sobre los que nunca fallaron como candidatos para inversión en proyectos futuros. No porque el fracaso sea deseable sino porque el proceso de atravesarlo honestamente produce un tipo de conocimiento que la ausencia de fracaso no puede producir.
Este mini-libro examina cuándo es el momento de cerrar — las señales que indican que el runway se agota sin tracción suficiente, que se perdió la convicción —, cómo hacerlo sin destruir lo que tiene valor, y lo que el fracaso bien procesado produce de cara al siguiente intento.