

Lo que los hermanos se enseñan que tú no puedes enseñarles
Por qué intervenir menos en los conflictos entre hermanos produce más de lo que parece
Índice de capítulos
Resumen
Los conflictos entre hermanos son uno de los fenómenos más agotadores de la vida familiar y también uno de los más malentendidos. La mayoría de los padres los experimenta como problemas que hay que resolver. Y sin embargo, esos mismos conflictos son el contexto donde los niños desarrollan algunas de las habilidades sociales y emocionales más complejas que van a necesitar durante el resto de sus vidas: negociación genuina, reparación después del conflicto, regulación emocional en alta intensidad, perspectiva del otro, y tolerancia a la injusticia percibida.
La investigadora Laurie Kramer documentó que la intervención excesiva de los padres en los conflictos entre hermanos tiende a reducir la calidad de esas relaciones, no a mejorarla. Cuando los padres resuelven cada conflicto, los hermanos no aprenden a resolverlos — aprenden a apelar a la autoridad adulta. Y esa estrategia, que funciona en casa mientras el árbitro está disponible, los deja sin herramientas para los contextos donde no hay árbitro.
Este mini-libro examina cuándo intervenir y cuándo no, qué formula de intervención funciona mejor que el arbitraje, y lo que los hermanos se dan entre sí que ningún padre puede proveer de la misma manera: el conocimiento de quien comparte la historia desde adentro.