

Estar enamorado de tu mejor amigo
Cuándo tiene sentido arriesgarse y qué se pierde y gana en cualquiera de los dos caminos
Índice de capítulos
Resumen
No fue una decisión. Nadie en su sano juicio decide enamorarse de su mejor amigo sabiendo todo lo que está en juego. Ocurrió de manera gradual, en el espacio de una amistad que fue creciendo de maneras que ninguno de los dos calculó. Y ahora estás ahí: con un amor que no pediste en el lugar donde menos lo esperabas, con alguien que ya tiene un lugar en tu vida que no necesitaba ganarse, y con la pregunta que no se va: ¿qué hago con esto?
Esa situación es una de las más complejas emocionalmente que existen porque tiene simultáneamente mucho que ganar y mucho que perder, y ninguna de las dos opciones disponibles — decirlo o no decirlo — es completamente segura. Lo que sí muestra la investigación es que alrededor de dos tercios de las parejas comenzaron como amigos, y que las relaciones que empezaron desde la amistad tienden a reportar mayor satisfacción a largo plazo. La historia de amistad no es un obstáculo. Es una ventaja — cuando hay algo real.
Este mini-libro examina honestamente lo que se pierde en cada dirección, las variables que orientan la decisión — el tiempo que llevas con esto, las señales reales del otro, la solidez de la amistad — y por qué no hay opción que deje todo exactamente igual.